Presentada en Cannes en el mismo
estado en que estaba en el momento del fallecimiento de su director, California
Dreamin’ fue finalmente galardonada con el primer premio de la sección Un
Certain Regard, más por la gran película que iba a ser que por las más de 3
horas de duración, actualmente recortadas. Como película inacabada – término más
adecuado que “sin fín” que es la traducción literal del “nesfarsit” que acompaña
a su título original – es un diamante en bruto.
Entre la sonrisa muda de la película socio-política 12:8 East of Bucharest y el
desangelado drama sobre el aborto 4 Meses 3 Semanas y 2 Días – dos de los más
cualitativamente destacados estrenos de la reciente nueva ola rumana- se
extiende una amplia área de deprimentes dramas a menudo marcados por notas de
humor negro de los que The Death of Mr. Lazarescu es un destacado ejemplo.
Esos cuentos de miserias hospitalarias tenían que ser superados y California
Dreamin’ tuvo a su director vivo para reducir, ajustar y acabar debidamente su
-a menudo serpenteante pero sin embargo cautivador- relato de un tren
estacionado en el lugar equivocado y en el momento equivocado, poniendo en
escena una cadena de sucesos que parecen tan imparables como el ferrocarril que
ahora permanece inmóvil.