CRISTIAN NEMESCU
El 25 de Agosto de 2006, el realizador de 27 años Cristian Nemescu resultó
muerto en un accidente de tráfico en las calles de Bucarest. Su técnico de
sonido, Andrei Toncu, también falleció en el mismo accidente. El trágico evento
truncó demasiado temprano la prometedora carrera de un joven realizador que, por
las reacciones hacia sus primeros cortometrajes, estaba marcado como la futura
gran promesa del Nuevo Cine Rumano, donde ya destacan nombres como Cristi Puiu
(The Death of Mr. Lazarescu, JFF 2005), Corneliu Porumboiu (12:08 East of
Bucharest, JFF 2006), Cãtãlin Mitulescu, Nae Caranfil, Radu Muntean, y Cristian
Mungiu (Palma de Oro en el Festival de Cannes 2007, por 4 Meses, 3 Semanas y 2
Días). Dichos realizadores se caracterizan por presentarnos la realidad desde un
ángulo satírico y con buen humor, lejos de las reglas culturales y estéticas
impuestas durante la era comunista.
Cristian Nemescu nació en Bucarest en 1979. Durante sus estudios de
cinematografía, dirigió un buen número de cortometrajes que tuvieron su merecido
reconocimiento en importantes festivales. Mihai and Christina ganó el premio
como película de realizador novel en San Petersburgo. C Block Story ganó el
premio al mejor cortometraje en Berlín 2003 y el premio European Short Film
2004. Su primera película independiente fue Marilena del P7, un drama de
medio-metraje, que fue recibida en Cannes con gran entusiasmo.
Nemescu estaba interesado en el amor, el deseo y las vidas de la gente sencilla.
Buscaba el equilibrio entre la fantasía y la realidad social. Sus exploraciones
sobre la sexualidad, las historias de los márgenes de la sociedad, y los jóvenes
en pos de la línea entre lo aceptable y lo prohibido, le daban al realizador la
oportunidad de tratar con mundos alternativos. El verdadero talento de Nemescu
radicaba en su habilidad para escoger el momento preciso y mostrar las diversas
ramificaciones sociales que éste generaba, haciendo un paralelismo con el
momento íntimo y personal creado entre dos personas. Expresaba lo verbal a
través de lo visual, y lograba igual atención tanto para detalles puntuales como
para grandes situaciones.
“Creo que cuando el rodaje está a punto de finalizar, no puedes estar tranquilo
en absoluto, ya que lo que quieres es ver como encajan todas las piezas, y eso
resulta todavía más duro para ti que lo que acostumbra a ser antes de empezar”
(Cristian Nemescu).
El joven realizador no vivió para ver como se hacían encajar todas las piezas de
su primer largometraje California Dreamin’.